Empieza la última etapa y el recorrido nos lleva a través de las factorías cinematográficas fundamentales.
El itinerario arranca en esa industria infinita que es Japón y su magistral animación. Aparece una de esas películas que no deberían pasar de largo ni tomarse a la ligera.
Continúa por Corea del Sur, industria cuyo estallido se produjo la pasada década, de donde se puede esperar el amor y la violencia más descarnada.
Obviamente, infaltable que emerja Hong Kong, lugar donde el policial siempre esta reinventándose.
La Tumba de las Luciérnagas (Japón, 1988, dirigida por Isao Takahata)
Esta película del estudio Ghibli (Takahata es cofundador junto a su amigo Hayao Miyazaki) es una traslación de la novela corta de Akiyuki Nosaka acerca de dos niños japoneses que sufren las consecuencias de la segunda guerra mundial. Fundamental y devastadora, sin lugar a dudas es una de las mejores películas antibélicas jamás hechas. Las adversidades con las que estos niños deben lidiar son conmovedoras, rodeados de egoísmo y desesperación, los sucesos de los que son parte trascienden la pantalla y nos agarrotan el corazón. La animación es lo suficientemente sobria y bella como para no desenfocarnos de lo importante, los seres humanos que habitan en ella.
Un film obligatorio que demuestra a los escépticos que el cine de animación puede contar historias serias y profundas. Su director, Isao Takahata (Heidi, Marco de los Apeninos a los Andes, Recuerdos del Ayer) nos revela sin golpes bajos el cotidiano más terrible, el egoísmo humano, el horror de la guerra. Inolvidable.
Hard Boiled (Hong Kong, 1992, dirigida por John Woo)
El director de que revitalizó el cine de acción de los 90 en todo el mundo vino de Hong Kong. Ya desde los 80 Woo había puesto a su actor predilecto Chow Yun-Fat (El Tigre y el Dragón, Memorias de una Geisha, The Killer) a disparar a dos manos. Literalmente. Porque la marca registrada de Woo además de sus eternas palomas (recordar Misión Imposible 2 y Contracara) es ver volando a su héroe de espaldas disparando... a dos manos. Ah, y el pequeño detalle de que nunca se acaben las balas, claro, esto hasta que se encuentren cara a cara. Pero esto que enumero no son defectos sino cualidades. El cine de Woo es descontrolado, ilimitado e insaciable. Hard Boiled fue su tremenda despedida de Hong Kong antes de probar suerte en un Hollywood agotado de ideas (que sorpresa). Este policial, donde las balas corren como agua, nos regala un fantástico clímax final dentro de un hospital que dura lo suficiente como para que dejemos de contar las muertes. Y si además de contar con Chow Yun-Fat tenemos al gran Tony Leung como amigo y rival, más, no se puede pedir.
Hierro 3 (Corea Del Sur, 2004 dirigida por Kim Ki-Duk)
En Kim Ki Duk confluyen dos corrientes. Una arraigada en la poética, donde la fotografía, la puesta en escena y la filosofía pueden discurrir desde lo significativo hasta el cliché más burdo y estereotipado. La otra de una violencia latente, contenida y dispuesta a explotar descontroladamente. Hierro 3 es donde logró su equilibrio perfecto.
Este director que se ha especializado en historias de romances imposibles entre seres humanos marginales encuentra en esta película una claridad tan hermosa que hasta las palabras sobran. La expresión física de sus personajes y el soberbio pulso narrativo es suficiente para sumergirnos en esta fantástica historia de amor.
La trama nos presenta a un joven que ocupa hogares en los días que sus dueños se encuentran fuera. A su paso reparará cosas, cuidará sus plantas, será un fantasma probando la vida de otros. Hasta el día en que conocerá a una mujer abusada por su marido, ese hogar, le será imposible de abandonar. Un acento onírico se hará presente con el correr de los minutos y la felicidad, como un imposible, nos dejará cercados por la melancolía.
Old Boy (Corea del Sur, 2003, dirigida por Chan-Wook Park)
Este film en el año 2004 obtuvo el Gran premio del jurado del Festival de Cannes (y además, el premio principal en Sitges). Pero el detalle importante es saber que ese jurado estaba presidido por Tarantino. Así podemos entender de qué viene esta película. Porque este brutal y cruento film es del estilo que tanto disfruta nuestro querido Quentin.
Un hombre es secuestrado y encerrado durante 15 años en una habitación en donde el único contacto con el mundo real es una televisión. Un día sin que medie explicación alguna es liberado. De ahí en más, la travesía de Oh Dae-su (soberbia actuación de Choi Min-Sik, actor de I Saw The Devil) para cobrar venganza estará teñida por un juego de relojería maquiavélico en donde las vueltas de tuerca rozaran lo fantástico.
Esta película forma parte de la afamada trilogía de la venganza de Park conjuntamente con Sympathy for Mr.Vengeance y Sympathy for Lady Vengeance. Visualmente espléndida y con un intrincado guión inspirado en un manga japonés representó todo un éxito mundial. A esta altura, ya es todo un clásico.