Titulo Original: The Dictator
Dirección: Larry Charles
Reparto: Sacha Baron Cohen, Anna Faris, Ben Kingsley...
Guión: Sacha Baron Cohen, Alec Berg, David Mandel y Jeff Schaffer
Origen: Estados Unidos (2012)
Duración: 83 minutos
Formato: 2D
Género: Comedia
Calificación: Apta para mayores de 16 años
Distribuidora: UIP
Puntaje IMDB: 6.8/10 sobre 32.692 votos
Todas las Críticas.com.ar: 63% de Aprobación
Fecha de Estreno en Arg: 19 de Julio de 2012
SINOPSIS: El escritor/intérprete nominado a un Premio de la Academia® y ganador del Golden Globe, así como creador de personajes tan indelebles como Ali G, Borat y Brüno, ahora se pone los tiránicos y brillantes zapatos del Almirante General Haffaz Aladeen, un dictador que arriesga su vida para asegurar que la democracia nunca llegue al país que tan amorosamente oprime, en El Dictador.
El estado de Wadiya, al norte de África, aislado y acaudalado por el petróleo, ha sido gobernado por el vehementemente anti-Occidental Aladeen desde que tenía seis años, cuando lo nombraron Líder Supremo después de la infortunada muerte de su padre, ocurrida en un accidente de caza, golpeado por 97 balas perdidas y una granada de mano.
Desde que Aladeen asumió el poder absoluto, su confiable consejero ha sido su Tío Tamir (SIR BEN KINGSLEY), también Director de la Policía Secreta, Jefe de Seguridad y Proxeneta de Mujeres.
Desafortunadamente para Aladeen y sus consejeros, el muy despreciado Occidente empezó a meter su nariz en los asuntos de Wadiya y las Naciones Unidas sancionaron repetidamente al país durante la última década, pues el Dictador no va a permitir que un inspector del Consejo de Seguridad ingrese a sus instalaciones de armas secretas… ¿qué no saben lo que significa “secreto”? Sin embargo, cuando muere otro doble del Líder Supremo en un atentado, Tamir convence a Aladeen de que debe ir a Nueva York para resolver las inquietudes de las Naciones Unidas.
Así pues, el General Aladeen, Tamir y su séquito llegan a Nueva York, donde no tienen una recepción muy cálida pues la ciudad está llena de exiliados de Wadiya que anhelan ver a su país libre del despótico régimen de Aladeen.
Pero mucho más que expatriados furiosos y sanciones indeseadas (¡e injustas!) esperan a Aladeen en la Tierra de los Libres…
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Un dictador en Nueva York
Sacha Baron Cohen vuelve a los cines argentinos luego de protagonizar y sorprender con Borat (Bruno fue enviada directo a DVD en el 2009) de la mano de El Dictador, una comedia llena de incorrecciones políticas que funciona en la mayor parte de su metraje.
El Dictador nos contará el viaje del opresor gobernante de la Republica de Wadiya llamado Shabazz Aladeen, a dar una charla a los Estados Unidos para calmar los conflictos bélicos contra su país. Allí es secuestrado y traicionado quitándole su distintiva barba y poniendo un doble en su lugar que firmará una nueva constitución que proclamará la vuelta de la democracia a su país. Aladeen, mezclado en la comunidad neoyorquina como un inmigrante más tratará de recuperar el trono y evitar que su país se convierta en una nación democrática y soberana.
Larry Charles, realizador de Borat y Bruno, junto a Sacha Baron Cohen decidieron dejar de lado en El Dictador el falso documental que tuvieron esos films para emplear aquí un estilo de narración clásica que cumple con lo prometido y logra explotar por momentos la incorrección humorística de la cinta, pero que al no tener demasiados cambios en su registro cómico termina por generar varios baches por su constante repetición. El gag del gesto de la ejecución con los "disidentes" es un claro ejemplo de esa constante reproducción, consiguiendo que luego de apreciarlo en reiteradas oportunidades el chiste se vea venir a kilómetros de distancia.
Si bien me gustó Borat, no puedo dejar de mencionar que esa comedia logra alejarme demasiado de su aceptación absoluta. Algo similar me ocurre con las Jackass, como así también con El Dictador. Si uno separa los momentos en donde la comicidad funciona encontraría en cualquiera de ellas un resultado original y tremendamente divertido. Ahora si uno también aparta las secuencias donde abunda la repetición y las ideas mal ejecutadas o muy forzadas, tranquilamente podría afirmar que pasó uno de los momentos más aburridos en una sala de cine. Es que en este tipo de películas conviven esas cuestiones, aunque cabe destacar que en su generalidad terminan funcionando dado que su encanto supera a sus propios fantasmas.
El problema es que El Dictador al desarrollarse por medio de la narración clásica hace que algunas sub tramas sean llevadas de manera demasiado ridícula y mal contadas. Si bien Charles emplea un dinámico montaje al comienzo de la cinta para presentarnos al personaje principal, la construcción del mismo no se da de manera efectiva, dejando en manos del actor de Hugo la generación de la simpatía necesaria para que la cinta se sostenga en su idea. Incluso el viaje del dictador a los Estados Unidos es presentado abruptamente y de hecho era mejor contado en los excelentes avances que en la película en sí. También la cuestión del doble resulta simpática, pero por momentos resulta totalmente irritante en su tamaña estupidez. La cuestión es que Sacha Baron Cohen aporta su ya conocida impronta que termina por generar una absoluta empatía con la construcción de un gran despreciable personaje, logrando que los errores narrativos o la repetición humorística se deje a un lado para admirar y divertirse con la evolución del ¿amado? Shabazz Aladeen.
Más allá de que no funciona a la perfección El Dictador se conforma como una opción de humor alternativa que cumple con su prometida incorrección, algo que sin dudas no es poco por estas épocas.
